A las piñas

300718¿Cuántas veces hablamos de películas de boxeo? ¿Cuantas veces hablamos de películas de Karate o Kung-fu? Es casi un subgénero que recorre varios géneros: comedia, drama (Rocky, Cinderella Man). Que haya piñas no implica necesariamente que se trate de una película o serie de karate, de boxeo, de kung fu; la violencia es algo propio del cine y la televisión desde sus comienzos.

En la filmografía de Chaplin encontramos un buen ejemplo: en “El chico”, la violencia era utilizada para hacer reír; esto es llamado “humor físico” o “comedia física”. No se confundan, Chaplin no era un director/actor que carecía de profundidad en sus películas, sino todo lo contrario. Y si no me creen, tómense un tiempo para ver “Tiempos modernos”, en donde se denuncia y/o se hace un crítica hacia la precarización laboral, así como también una sátira de la automatización laboral, entre otras cosas.

tiempos modernosVolviendo al tema que nos reúne, la fórmula de Chaplin constaba, en parte, en hacer gestos exagerados.


“El Gordo y el Flaco” (también conocidos como “Laurel and Hardy”) tenían una tendencia
clara a sufrir todo tipo de accidentes aunque curiosamente nunca les pasa nada de gravedad. En una película de terror, ese tipo de accidentes ocasionaría la muerte en breve tiempo, y con una gran cantidad de sangre también. Sin embargo, en este caso, nunca. Casi como si no tuvieran sangre.Generalmente, el vagabundo (interpretado por Chaplin) respondía a sus antagonistas con patadas o ladrillazos, es decir, hacía uso de una gran agresividad, pero sin resultar molesto a los ojos del espectador.

Por cierto, cabe mencionar que no hay duda de que si hubieran estado en una película de terror, el primero en morir hubiera sido el Gordo, y esto se debe a varios motivos:

  1. No se podría haber escapado del desastre (siempre está la famosa escena donde el monstruo persigue a un personaje por un pasillo, y el Gordo no habría aguantado mucho que digamos);
  2.  Es mejor recordar al gordito simpático muerto antes que tenerlo molestando con que tiene ganas de comer;
  3.  Pero sobre todo lo demás, porque era muy gordo.

Así de cruel es Hollywood, y tampoco se sorprendan: es el aparato publicitario más importante del Imperio.

tres chiflados

Por otro lado, en la televisión tenemos a “Los Tres Chiflados”: una serie sobre tres


Mientras estamos hablando de piñas, ¡cómo olvidar al Chavo del 8, donde cada uno de los personajes tenía un golpe característico! Era violento pero gracioso (y ojo, que nadie critique al Chavo, que nadie lo acuse de hacer apología de la violencia, porque Roberto Gomez Bolaños podrá ser amigo de narcotraficantes, pero jamás una estrella porno).
sujetos que todos los capítulos atraviesan diferentes aventuras, consiguen diferentes trabajos, y lo curioso es que no son útiles para nada. La culpa, por supuesto, siempre se la terminan echando entre ellos, por lo tanto se cagan a piñas cada vez que pueden.

La violencia también puede ser trasformada en deporte, en películas de boxeo o karate. Los protagonistas de este tipo de cintas no suelen ser violentos fuera de su deporte; no se matan a trompadas en medio de la calle (a menos que haya una gran provocación o peligro, y su única oportunidad de sobrepasar la situación sea la violencia). Es el caso de Karate Kid, ya que los hostigadores de la escuela provocan constantemente al protagonista; o de Rocky, donde Silvester Stallone se enfrenta a su pupilo Tommy Gunn. Saliendo del hecho de que la violencia realmente termina resolviendo sus problemas, entre algunas de las enseñanzas de estas películas encontramos que está mal usar la violencia como forma de resolver nuestros problemas.

el chavo del ochoY si nos vamos a los extremos, como los buenos comunistas troskistas revolucionarios, encontramos la violencia de tipo “Gore”. Éste es un género que ha ido en subida durante los últimos años, y básicamente se centra en lo extremadamente explícito. No deja nada de lugar a la imaginación mediante el uso de efectos especiales y de sangre artificial en exceso, y la teatralización de las mutilaciones. Debemos añadir que roza lo cómico.

Bueno, espero que les haya gustado. Yo ahora me voy a cagar a trompadas con el chino porque me quiso dar caramelos en vez de cambio.

Catriel “Violento Xenófobo” Mirabelli

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