Entrevista a Alejandro Cohen “La experimentación y lo poético siempre tiene un riesgo”

Cruzamos preguntas y respuestas con Alejandro Cohen Arazi, uno de los directores de “Cancer de Máquina”, film que se exhibió hasta el miércoles en el Gaumont y busca contarnos un poco la vida de los habitantes y trabajadores de una salina en el interior del país.

¿Cómo surge la idea del documental? 

Alejandro Cohen Arazi: La idea surgió hace varios años, cuando fuimos a esa salina a filmar un video-danza llamado “Centinela”. Fue nuestra primera aproximación cinematográfica a ese espacio, y podemos decir que fue el punto de partida de la propuesta estética y poética de “Cáncer de Máquina”. En ese viaje empezamos a conocer a los pobladores de la salina y vimos que había mucho potencial para hacer un documental sobre esa gente y ese lugar.

¿Cuales son los pasos para filmar éste tipo de documental? ¿Hay que pedir permisos municipales/provinciales, hablar con la comunidad?

A. C. A.: Lo principal es tener el visto bueno y el acuerdo de la gente que uno va a retratar, porque es gente que te está mostrando su vida y tiene que haber confianza, o por lo menos una relación de respeto con ellos. También hablamos bastante con uno de los dueños de la salina explicándole lo que queríamos hacer y establecimos algunos límites sobre qué registrar y qué no, ya que una buena parte del documental pasa en las instalaciones de la empresa.

Decla I¿Cómo fue el acercamiento con la gente? ¿Aceptaron sin problemas o mostraron cierto recelo?

A. C. A.: La experiencia fue variada, no todos se portaron igual. Algunos fueron muy abiertos desde el principio, otros fueron entrando en confianza de a poco. Eso un poco se ve en la película. Los únicos que no aceptaron aparecer en el documental fueron los dueños de la salina, decisión que respetamos, aunque nos hubiera gustado que formaran parte. El resto no tuvo inconvenientes en aparecer. Muchos, a pesar de ser gente algo huraña, no se negó a aparecer en cámara y se abrieron a nosotros.

¿Cuanto tiempo les tomó filmar la película?

A. C. A.: Desde que empezamos a investigar hasta que llegamos al corte final pasaron unos 5 años. Los viajes a la salina los hicimos espaciados en el tiempo, ya que no es un lugar de fácil acceso y cuando estás allá tenés que quedarte. O sea que era algo que necesitaba una preparación especial. El rodaje lo hicimos en dos o tres viajes a lo largo de dos años.

¿Cómo fue la repercusión entre el público? ¿Estuvieron en varios festivales, como fue la recepción del film?

A. C. A.: Antes del estreno comercial, “Cáncer de Máquina” tuvo un recorrido por festivales. Empezó con el BAFICI 2015, y después fue seleccionado en Australia, Alemania, EE.UU. y China, aparte de otras muestras y funciones especiales que hicimos en Argentina. Afortunadamente el público responde bien. “Cáncer de Máquina” no es un documental tradicional, apostamos a la experimentación y a lo poético, y eso siempre tiene un riesgo. Sabemos que no es una obra de aceptación masiva, incluso para lo que es la selección en festivales. Pero estamos contentos con el recibimiento que tiene entre los que la van a ver.

decla II¿Hubo algún estreno para la comunidad que nos muestra el documental?

A. C. A.: La premiere mundial del documental fue para la comunidad de la salina. Queríamos que ellos sean los primeros en verla, y que den su aprobación. Es una cuestión ética del documental que el que aparece en cámara esté de acuerdo con su imagen, con lo que dice, con su representación.

¿Es un film que habla sobre la soledad?

A. C. A.: Totalmente. A nosotros nos llamó la atención el aislamiento en la vida de esa gente. Por lo aislado del lugar, por lo pequeño de la comunidad. Hay una mezcla de soledad y aislamiento, que no son lo mismo. En lo superficial uno ve esa soledad, pero la película también quiere contar que esa soledad se quiebra, y que los lazos están.

¿Se encontraron con otra concepción de la vida? ¿Otros valores?

A. C. A.: Estar inmerso en ese entorno tan distinto de lo que es una gran ciudad, y encima prestando atención a esa nueva realidad para retratarla, te obliga a pensar y a sacar conclusiones. Los valores distintos que uno puede encontrar no son propios de una salina, si no que son los que comparte mucha gente que vive en la Argentina profunda, y que son producto de una vida muy distinta de los que tiene el que nació y vive en la ciudad.

¿Tienen pensado mostrar la película en otros circuitos alternativos?

A. C. A.: Nos interesa llevarla a los cines de las provincias, sobre todo del interior de la provincia de Buenos Aires. Si hay alguien interesado en pasarla en cualquier tipo de circuito, con gusto nos organizaríamos para pasarla también. Que nos busquen en  facebook o twitter como “Biafra Films”.

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