RECOMENDADOS EDICIÓN ESPECIAL: “MIENTRAS MUERO IMAGINO HUEVOS QUE SE PUDREN”

La miseria humana y el amor muestran sus contornos monstruosos en el claro de luna. Beethoven se desliza a través del haz blanquecino, iluminando retazos shakespearianos y un casco de moto pasa de cabeza en cabeza otorgando como dones la envidia de clase, el temor, la culpa, el egoísmo y la venganza.

mientras1“Mientras muero imagino huevos que se pudren”, de Leandro Orellano, reluce en el ciclo “Óperas Primas 2016” del Centro Cultural Rojas, actualizando el género trágico mientras nos recuerda cómo la tragedia puede habitar en lo cotidiano. Por medio de actuaciones intensas la obra atrapa al espectador introduciéndolo rápidamente en un registro trágico. Contribuye a ésto la puesta en escena: sencilla pero potente, en varios planos que se sostienen en perspectiva, el espacio escenográfico se observa desprovisto de elementos, pero no desnudo.

En un eje temporal indefinido, el capitalismo impera. También parece ser tiempo de anarquistas y explosiones, o el anhelo de las mismas. Dos amantes, Fermín y Amada, duermen en la noche previa a su boda: todo lo que sucede después bien podría ser sueño o realidad. Dos ex novias se pelean por recuperar el amor de Fermín, mientras un viejo amor de Amada reaparece en escena para cerrar su historia.

mientras2De un momento a otro sorprende la introducción de alocuciones solemnes de apariencia clásica que podrían haber sido tomadas de “Hamlet” o de “Macbeth”, incluso quizás de algún pasaje sardónicamente lúcido de “Violencia Rivas”. Todo ocurre a gran velocidad, con chispas de humor y tensión sexual que, en algunos casos, habitan el espacio sin resolverse pero actuando como rieles tensos de la acción. Shakespeare se desliza en la puesta, omnipresente aún sin ser mencionado ni una sola vez. Aparece en el punto de giro inesperado, en el personaje que acorrala y termina torciendo su propio destino, en los pasados ocultos, en las muertes lentas y venenosas, en la comicidad de la tragedia, en los guiños actorales, en las dagas.

El modo en que pasado y presente se agolpan en escena junto con la irracionalidad de las pasiones de cada personaje da lugar a momentos surrealistas, en los que el presente pierde su consistencia y las acciones de los personajes se ven intervenidas por las presencias de los demás a medias inadvertidas. Lo mismo ocurre cuando los ya muertos aún se mueven alrededor de los vivos y estos soliloquian en las fronteras, casi muertos o casi vivos. “Mientras muero imagino huevos que se pudren” sale a escena todos los jueves a las 21:00hs en el Centro Cultural Ricardo Rojas (Av. Corrientes 2038, C.A.B.A.). Entrada: $100.


Escrito por Lirolay Nuciforo y Pablo Luzza

 

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