Recapitulando Game of Thrones 07X06: “El fuego contra el hielo”

Pasó Beyond The Wall; nos dejó a varios con la peluca corrida. Fue un capítulo donde vimos quizás una de las más grandes batallas en donde muchos murieron, pero ya estaban muertos. Con una extensión de más de 70 minutos, el envío estuvo netamente centrado en la misión suicida de Jon y sus amigos, como el titulo bien lo indica, al otro lado del muro.

¿Fratricidio en Winterfell?

Como si no tuviéramos bastante con Bran y sus escasas e insignificantes apariciones (es el Three Eye Raven que todo lo ve y no viene ayudando absolutamente a nadie, sí, seguimos enojados con él), Arya parece también no saber de qué lado de la mecha ponerse y, tras descubrir esa nota escondida en la recámara de Littlefinger, que Sansa firmó obligada por los Lannister, comenzó a increpar, ya de muy mala manera, a la colorada, logrando que ambas compitan por ver quién sufrió más en el camino de vuelta a casa. La tensión no para de crecer hasta que Sansa descubre los rostros que Arya usa para matar y, daga valyria en mano, la pequeña Stark se acerca a su hermana mayor diciendo que puede reemplazarla en un segundo si la mata y se pone una máscara. Por suerte, la cosa no llega a tanto y simplemente le entrega la daga (por un momento creímos que de verdad la iba a matar y nuestra bronca no hubiera parado de crecer). En el medio, la Lady de Winterfell es citada por Cersei para la cumbre de líderes, pero decide enviar a Lady Brienne como su apoderada, ya que no le conviene abandonar su hogar en esto momentos. En el medio, recibe algunos consejos de Littlefinger sobre la situación con Arya que escucha a medias. ¿Pueden estar confabuladas las hermanas para hacerle una cama a Baelish mostrando resquemores entre ellas? La verdad, esperamos que sí, que no sigan peleando como pasaba en la primera temporada y se alíen por el bien mayor que en este casi sería acabar con el maquiavélico Littlefinger. Creemos que las hermanas ya no son tan inocentes y serían capaces de una jugada así donde el cazador termine cazado.

Resquemores en Dragonstone

Tyrion y Daenerys se encuentran solos en el búnker tramando cómo sería un reino gobernado por la chica Targaryen, qué debería repetir y qué no de sus predecesores, cuando al petiso se le ocurre mencionar la posibilidad de un sucesor una vez que Dany muera, ésta le marca la cancha diciendo que primero tiene que sentarse en el Trono de Hierro y después se resolverá ese problema, aunque antes se encarga de recordarnos que no puede engendrar y que sus dragones son sus únicos hijos. Luego, Daenerys desliza que los hombres que se creen héroes son todos unos tontos que mueren por estúpidas razones y se le cola en su lista de hombres que la amaron el nombre de Jon, captado rápidamente por Tyrion para remarcar el amor del King in the North por la Mother of Dragons, aunque ella, sin negar, sostiene que “es muy pequeño” para ella. Justo al lado del gnomo.

El escuadrón suicida se las ve negras

En un principio cargado de charlas llevaderas donde se destacan: The Hound y Tormund hablando de la sensualidad Brienne (quizás la parte más divertida del capítulo); Jorah y Jon por ver quién se queda con la espada de Lord Commander Mormont; Beric y Jon, también, llegando a la conclusión de que todos pelean por la vida y el enemigo es, simplemente, la muerte, que siempre gana. Inmediatamente, una tormenta de nieve trae dentro de sí un oso resucitado que ataca a la tropa, matando algún soldado y dejando muy mal herido a Thoros de Myr, quien se refugia en su bota de vino para aguantar el dolor. Luego de este incidente, ven un grupo de muertos vivientes comandado por un White Walker y los emboscan con la idea de tomar a uno para llevarlo a los ojos de Cersei, y así todo el mundo vea que la amenaza de la muerte es real. Logran vencer y quedarse con un rehén de los muertos, aunque éste grita tan fuerte que llama la atención de todo el ejército enemigo, por lo que nuestros valientes se ven rodeados en cuestión de segundos por esa manga de muertos que vimos marchando el capítulo anterior hacia el Muro. Un guiño de la suerte hace que el hielo alrededor del grupo comience a romperse y los muertos se ven impedidos de llegar al lugar de nuestro escuadrón suicida, salvo por Gendry, a quien mandan de vuelta a Eastwatch para que avise a Daenerys de la situación. Luego de pasar la noche, amanecen con Thoros muerto (las heridas y el frio no fueron buena combinación para nuestro revividor serial). Alguno debía morir, sabíamos que esta excursión no iba a ser gratis, pero tampoco creímos que sería tan cara. Cuando el ejército de muertos se da cuenta –cortesía de Clegane– de que el hielo está sólido y pueden avanzar, se desata la hecatombe: cientos de muertos vivientes avanzan hacia nuestros héroes que atinan a defenderse, pero la disparidad numérica es mucha. Luego de creer que Tormund se nos iba y una pequeña toma de Jon con música melancólica en donde todo parecía perdido, llega al campo de batalla Daenerys y sus tres dragones en modo Goku para equilibrar la balanza. Los bichos comienzan a convertir en cenizas al ejercito de la muerte, en lo que nos parece el primer enfrentamiento entre el hielo y el fuego. Drogon se ofrece para cargar a los muchachos en su lomo, cuando Jon hace lo que todo héroe y se queda un poco más peleando. Todo parecía marchar a la perfección hasta que el Rey de la Noche, cual lanzador de jabalinas, le clava una daga de hielo a Vyserion y lo mata instantáneamente: la tristeza que se refleja en la cara de Dany al perder uno de sus hijos es conmovedora. Jon cae a las gélidas aguas empujado por los enemigos y el resto decide retirarse, ya que se venía otra jabalina y dos dragones muertos ya era mucho. Obvio que sabíamos que Jon no iba a morir así, por eso esperamos y finalmente salió del agua como pudo, cosa percibida por los muertos que vuelven para finiquitarlo y es ahí donde (eso sí que no lo esperábamos) aparece salvador el Tío Benjen, una vez más rescatando sobrinos, quien se sacrifica dándole su caballo a Jon para que vuelva y él se queda peleando, aunque no pasa mucho tiempo hasta que Jon lo ve caer. Luego de la batalla, ya en un barco Targaryen, Jon y Dany tienen una charla donde se tiran flores y se sujetan las manos más allá de una simple “alianza”, vemos la tensión entre ellos cada vez más fuerte y menos posible de ocultar (¿qué pasará cuando se enteren que son tía y sobrino?). Claro que para eso necesitamos que Bran empiece a jugar un poco para el lado de los buenos y deje de hacer no sabemos bien qué.

Lo que muchos sospechábamos

La última escena del capítulo es quizás la que más temor nos inspira y la que más manija nos da para el próximo capítulo. El Rey de la Noche saca el cadáver de Vyserion del agua y lo revive, convirtiéndolo en uno más de su ejército de ojos azules. La puta madre. ¿Tenía todo planeado desde que los vio venir a los dragones, o lo improvisó? Poco importa eso ahora. Si bien el ejército de los muertos parece algo blandengue y el combate contra el escuadrón suicida nos dio un poco de esperanza, ahora sí tenemos un dragón del lado de la muerte. No quisiéramos alarmarlos, pero creemos que estamos perdidos.

Matias Zanetti firma

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