Entrevista a Alberto Romero, director de Infierno Grande “Un pueblo fantasma es un pueblo lleno de cuentos”

Tuvimos la oportunidad de dialogar con el director de Infierno Grande, reciente estreno y segunda película del director Alberto Romero. Nos contó de dónde surgieron las ideas que derivaron en esta película y porqué rodar en un pueblito fantasma del medio de La Pampa.

¿Cómo surge Infierno Grande?

ALBERTO ROMERO: La verdad es que nunca vivo momentos de iluminación. Las películas se me van armando en capas, con elementos dispersos que sospecho que pueden ir funcionando juntos, hasta que un día digo “buenísimo, ¡acá se puede arrancar!”. Infierno grande surgió así: primero, las ganas de filmar en La Pampa, tierra de mi infancia (no soy pampeano pero mi familia es de allá). Siempre me pareció que faltaban películas pampeanas y, conociendo sus paisajes y sus historias, no lo podía creer.

En segundo lugar, tenía la intuición de que estaban faltando historias sobre mujeres. Una película lleva años de proceso, y los primeros bosquejos de Infierno grande surgieron en 2013, un momento en el que el movimiento feminista se comenzaba a gestar y la violencia de género no era aún un tema instalado. Evidentemente había algo en el aire. Finalmente, como tercer elemento que terminó de armar ese sistema que podía poner a andar, aparecieron referencias estéticas de mi infancia: el comic argentino de los 70 y 80 (la revista Fierro especialmente), el western, y cierto cine de aventuras medio bastardo que se podía ver los sábados en la TV. Así surgió esta película, juntando intuiciones y poniéndolas a andar juntas.

¿Conocías Naicó (lugar donde se desarrolla la historia) antes de idear la película?

ALBERTO ROMERO: Antes de conocer Naicó conocí todo el paisaje que lo rodea. De nuevo, quería filmar ese paisaje, y metiéndome un poco, viajando, encontré eso: un pueblo fantasma. Naicó es un pueblo con muchísimas historias, muy diversas, algunas de las cuales son narradas por los personajes. Muchas otras quedaron afuera. Naicó formaba parte como de una suerte de frontera de los territorios originarios. A unos 300 km de ahí están las Salinas Grandes, capital de la nación Mapuche y hogar del Cacique Calfulcurá. Imaginate si hay historias ahí.

¿Cómo fue filmar en un pueblo fantasma?

Fue hermoso. Uno percibe todo lo que pudo haber pasado y todo lo que no pasó más que en los relatos de los locales. Un pueblo fantasma es un pueblo lleno de cuentos.

El western como género atraviesa escenas troncales en la historia. ¿Cuáles son tus films favoritos?

Me gustan mucho las películas de Sergio Leone. Me gustan los hermanos Cohen. Creo que True Grit es el verdadero western contemporáneo, al que podríamos sumar Logan, ese raro spin off de X-Men que articula todos los guiños del género pero dándole una vuelta de tuerca por el lado de los super poderes. Me gusta mucho, aunque está un poco más alejado del western, la manera de trabajar la pampa húmeda que tiene Mariano Llinás en Historias Extraordinarias. Ahí logra darle a ese espacio un espíritu de frontera en el que todo es posible, como ocurre en esos desiertos en los que transcurren los mejores westerns. Me cuesta encontrar en otras películas referencias para las mías, siento que ese ejercicio termina siendo un poco endogámico en términos estéticos. Me da la impresión de que siempre me estoy nutriendo de otras artes. Como dije, la historieta de los 70 y 80, la revista Fierro, El Eternauta, Alvar Mayor, El último recreo. También leí mucha ciencia ficción toda mi vida. Mis padres son científicos, y era la literatura que más consumían. En mi casa estaba la colección azul de Hyspamérica completa.

Todo el universo creado en la película ronda lo fantasioso y los cuentos tradicionales. ¿ Cómo y cuándo lo creaste?

Lo fui creando en todo momento. Lo imaginé en el guión, le fui sumando elementos que fui descubriendo en mis viajes por La Pampa, y otros elementos que fui investigando desde una perspectiva más histórica. Escribí los diálogos pensando en la intriga, en la evocación de universos fantásticos, y en la construcción de atmósferas enrarecidas. Luego, en el rodaje y en la posproducción fueron apareciendo elementos más concretos. ¿Cómo iba a lucir cada personaje para reflejar ese universo? ¿Cómo podíamos sugerir determinado clima mediante el montaje, el sonido y la música? Son todas construcciones artificiosas que fuimos apuntalando en todas las etapas. Cada momento fue sumando elementos que finalmente construyen esa atmósfera enrarecida en la que navega la película. 


Por lo que se ve durante la película parece haber espacio para una secuela. ¿Lo pensaste?

La verdad que no. Siento que el final (no lo voy a contar, por supuesto), es bien terminante. El otro día charlando con Guadalupe (Docampos) sobre ese final, me dijo algo interesantísimo. Charlábamos sobre el lugar extraño de ponerse a narrar una historia femenina y feminista, siendo un hombre. Ella me lo dijo bien clarito: el final que planteaste es un final masculino (no machista, masculino), una solución masculina a un problema femenino. Me dejó con la boca abierta. Hizo una lectura impecable de la fenomenología de esta película. Seguramente esta película, rodada por una mujer, aún manteniendo el mismo discurso, sería una película muy distinta. Y no, no veo posible una secuela porque sería romper con esa imagen fantasmal del final, para lo que necesitaría reinterpretarla en un sentido narrativo y con eso arruinaría toda la película.

¿Qué opinión te merecen la gestión del INCAA de los últimos años?

La gestión actual del INCAA es de las peores que ha tenido. El Instituto atraviesa un momento pésimo, que pone al cine argentino en una instancia de catástrofe. Yo pienso que hay una manifiesta intención de terminar con el cine argentino. De matarlo, de enterrarlo y que no exista más. De otro modo no se explica que, existiendo los fondos, se practique una subejecución de setecientos millones de pesos que duermen en un plazo fijo esperando a que estiremos la pata. Mientras, las películas mueren, las productoras se funden y los trabajadores no trabajan.

Por otro lado se manejan con un nivel de ilegalidad que roza lo obsceno. Hace poco (Ralph) Haiek decidió elevar el presupuesto del INCAA al Ministerio de Hacienda sin pasar por el consejo asesor, órgano del INCAA que tiene como tarea fiscalizar las cuentas y aprobar o desaprobar los presupuestos. La excusa es que no hay consejo asesor nombrado, y la razón por la que no se nombra es porque Haiek no quiere firmar su designación. Es un ejemplo de lo que está pasando, que se expresa en muchas otras áreas de nuestra actividad. Ni empiezo a hablar de los problemas de la distribución y exhibición (que estamos sufriendo ahora con Infierno grande) porque esta entrevista se va a hacer muy larga. En resumen, el INCAA está muy mal, el cine argentino lo sufre mucho, sobre todo el independiente, y de seguir así vamos a la desaparición de nuestro cine.

 ¿Qué reflexión te merece una problemática como la violencia de género?


Creo que entre lo que dije en la respuesta anterior y lo que se ve en la película ya hay bastante. Es una película con una mirada feminista, pero realizada por un hombre (criado bajo un paradigma machista). Y creo que la complejidad de esas variables le dan algo que puede ser interesante. Creo que estamos frente al comienzo de algo muy importante que promete derribar un paradigma de nuestra civilización arraigado y construido durante milenios, y lo que veo más estimulante es que esa transformación ocurre a una velocidad increíble. Creo que, como dicen, se va a caer, y muy pronto.   

Para más información de la película pueden ingresar en su pagina de Instagram y facebook

2 comentarios en “Entrevista a Alberto Romero, director de Infierno Grande “Un pueblo fantasma es un pueblo lleno de cuentos”

  1. Excelente entrevista que pone la película Infierno Grande en su contexto histórico de un cambio acelerado hacia la igualdad de géneros. . Creo que el comentario de Guadalupe (Docampos) : `el final que planteaste es un final masculino (no machista, masculino), una solución masculina a un problema femenino´, plantea un cambio que es fundamental para que se acaben el machismo y el `hembrismo´ y siga avanzando la igualdad entre los sexos . Para ello debe eliminarse el matrimonio cuya única finalidad es disputar el patrimonio económico logrado por la pareja luego de que se casa. La pareja humana debe persistir solo por el amor , que en los casos que este amor se basa no solo en la atracción sexual sino en los principios compartidos y la capacidad de dialogar y evolucionar juntos, puede durar toda la vida sin necesidad de un contrato.

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