Akelarre: brujas las mujeres que luchan

El argentino Pablo Agüero presenta un espectacular film sobre la caza de brujas y la mirada del hombre hacia las mujeres en el siglo XVII.  Un drama inspirado libremente en las memorias del juez Pierre de Lancre, que condenó a cientos de personas por brujería desde 1609.

El film que fue seleccionado en la Quinzaine des réalisateurs de la 73° edición del Festival de Cannes, y tuvo su premiere internacional en la Competencia Oficial de la 68° edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y que ha resultado el film más ganador de la última edición de los premios Goya, con 5 distinciones.

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En 1609, el juez Pierre Rosteguy de Lancre recorrió el País Vasco Francés interrogando a centenares de personas y condenando a decenas de mujeres a la hoguera por supuestos actos de brujería. Luego relató su experiencia en el libro Tratado de la inconstancia de los malos ángeles y demonios. En esos textos barrocos y alucinados, Pierre Rosteguy de Lancre dio forma al mito del «sabbat de las brujas» (en lengua vasca: «akelarre») que influyó a jueces y luego a artistas durante siglos.

Inspirado en ese libro, pero con una mirada crítica, Agüero relata por primera vez la caza de brujas desde una perspectiva completamente femenina. Y por primera vez en la historia, una película muestra que en la caza de brujas no había brujas. Íntegramente rodada en el País Vasco, cuenta con un extenso elenco local -además de la participación especial del argentino Daniel Fanego-.

País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido a la mar. Ana participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rosteguy, encomendado por el Rey para purificar la región, las arresta y acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas.

En palabras del director, el proyecto nace de un sentimiento de injusticia. La casi totalidad de las obras de ficción que tratan el tema de la caza de brujas perpetúan los clichés misóginos impuestos por la inquisición, sugiriendo que en el origen de los juicios y condenas habría verdaderos actos de brujería. Akelarre intenta reivindicar a esas mujeres libres e independientes que el sistema represivo de la monarquía clerical condenó injustamente a la hoguera y al olvido.

La identidad local es otro aspecto motivador, tanto políticamente como estéticamente: el retrato del País Vasco, tierra donde De Lancre, el más barroco y literato de los inquisidores, desarrolló su akelarre fantasmático, llegando a hacer cantar y danzar a supuestas brujas que lo perturbaban por su juventud, libertad y belleza.

Por eso, a pesar de que agregaba una dificultad suplementaria al financiamiento y la difusión, el director decidió que esta película debía ser rodada en Euskadi, con actrices locales que hablan en euskera, y utilizando incluso algunas localizaciones donde realmente sucedieron ciertos episodios de la historia. Uno de los principales propósitos fue evitar la rigidez típica de las películas de época.

La líder del grupo es interpretada de manera majestuosa por Amaia Aberasturi. Ante su confesión de autoinculparse como bruja, el juez inquisidor decide averiguar la verdad. Ese juez es interpretado con gran solidez por Àlex Brendemühl. Mención especial para el actor argentino Daniel Fanego que interpreta de maravillosamente al consejero particular del juez Rostegui.

El resto del reparto está apoyado en cinco muchachas comprendidas entre los 16 y los 23 años. Las actrices son Garazi Urkola, Irati Saez de Urabain, Jone Laspiur, Lorea Ibarra y Yune Nogueiras. Ninguna de estas jóvenes actrices tenía experiencia en el rodaje de una película y se destacan por su espontaneidad, tanto en euskera y español.

Si bien los galardones lo certifican, debemos resaltar el trabajo artístico de la película. Los decorados, vestuarios, peinados y maquillajes son los cimientos sobre los que se sostiene la narrativa para darle realismo. La dirección de fotografía corre a cargo de Javier Agirre, que recientemente ha estado en La trinchera infinita –se notan las similitudes en cuanto al arte del film-.

En sólo 90 minutos, Akelarre mezcla terror, crítica social, humor y sensualidad en una historia interesante y atrevida. Pablo Agüero consigue plasmar la historia de un juez que recorrió el País Vasco, interrogando a cientos de personas y condenando a muchísimas mujeres a la hoguera por supuesta brujería. Una película con una marcada mirada feminista que impacta de principio a fin.

Puntaje: 8/10

¿Dónde se puede ver Akelarre?

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