Cine Latinoamericano III – “Abrir puertas y ventanas”


abrir puertas y ventanas 2“Abrir puertas y ventanas” no es una película para todo el mundo. Es, sí, una película para aquellos que gustan de ver momentos bien contados, de una manera poética, intimista. Dirigida por Milagros Mumenthaler, es su ópera prima, y protagonizada por María Canale, Martina Juncadella, y Ailín Salas; esta coproducción suizo-argentina nos muestra como tres hermanas “procesan” la pérdida de su abuela Alicia, quien las crió.
Una casa grande, muchas habitaciones, es verano, y la película transmite acertadamente un ambiente pesado y denso, no solo respecto al clima, sino también respecto a las tres hermanas, a su relación, a lo que está sucediendo, a las ausencias. Ninguna parece saber muy bien qué hacer, ni cómo afrontar lo que les pasa. (¿Alguno de nosotros sabe, acaso, qué hacer o cómo afrontar exactamente estos momentos?). El espectador desprevenido podrá intuir que algo sucede, pero solo después de media hora de comenzado el film, se enterará fehacientemente que Alicia, quien crió a las chicas frente a la ausencia de sus padres, murió de un infarto, en la época de las fiestas. Los diálogos no abundan pero la película no los necesita, las actuaciones son sólidas y consiguen transmitir aquello que no se dice, pero está latente en el aire. A lo largo del film quedan al descubierto las rispideces de la relación entre las hermanas, los secretos, las mentiras, las suposiciones.
Cada una intenta sobrellevar el momento a su manera: Violeta se va sin aviso, Sofía vende a escondidas las cosas que eran de sus padres y deja la facultad para dedicarse a trabajar, y Marina intenta hacerse cargo de la casa, atravesando una fuerte depresión. Todo esto contado a través de planos íntimos, silenciosos y calmos; otro de los aciertos de la entrega. La directora muestra los detalles de los personajes de a poco y sin apuro; y sobre el final nos deja entrever cómo las hermanas empiezan a reacomodarse, con la ayuda de Francisco, el joven vecino.
“Abrir puertas y ventanas” es el retrato de un momento, de un proceso, que siempre es íntimo y singular. La directora acierta en el “cómo” contar este proceso y cuenta con un grupo actoral que responde realmente a la perfección. La elección de la locación es también acertada, ya que esa casa, tan singular, tan bella, aporta de lleno a la estética propuesta por el film. “Abrir puertas y ventanas” narra una historia particular y es una película recomendable para todos aquellos que disfrutan de buena poesía cinematográfica.

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