Crítica – Granizo: corran para otro lado


Dirigida por Marcos Carnevale, la película argentina de Netflix protagonizada por Guillermo Francella, es tendencia a nivel mundial, aunque no por su excelencia, claro está.

La comedia de cine argentino, con la firma del director Marcos Carnevale, y guion de Nicolás Giacobone y Fernando Balmayor llegó a la plataforma de streaming hace unos días y, no deja de generar polémica, amor y odio. Como pocas películas argentinas, tiene subtítulos en árabe, alemán, inglés e italiano, y se estrenó en muchísimos países. Nada de esto sorprende en absoluto dado que si está Francella, el éxito está asegurado, sea en salas de cine o desde el sillón de casa.

Ya cuando arranca uno se da cuenta que no va a ser EL peliculón que nos prometieron o al menos que crearon con el hype, aunque tampoco se espera que sea TAN mala. Lo único para rescatar es que saca un par de carcajadas, nada más. Marcos Carnevale es un importante director que tiene un abanico muy ecléctico como el gran filme Viudas, Corazón de León, El espejo de los otros, El fútbol o yo, No soy tu mami y, la imposible de mirar y que me recordó mucho a esta nueva película en cuanto a atrasar generaciones, Corazón loco (que en este sitio también está mi reseña).

Presupuesto es lo que sobraba, así que todos los desaciertos son pensados. No puedo creer como nadie en ningún momento de los 4 meses de rodaje dijo “che, esto no está bueno”.

Miguel Flores, un famoso meteorólogo de TV, se convierte en el enemigo público número uno por no predecir una tormenta de granizo terrible. Su caída en desgracia lo obliga a dejar Buenos Aires y buscar refugio en Córdoba, su ciudad natal. Lo que empezó como una huida acaba siendo un viaje de autodescubrimiento tan absurdo como humano. Desde su inicio, es completamente inverosímil. Un meteorólogo que sea tan, tan famoso que logre tener su show propio (carísimo) en el prime time. No sólo eso, sino que hoy, con el clima y su predicción al alcance de la mano (literal) en cualquier smartphone, quién podría ser fanático de un tipo así. Pero para Miguel, lo que él hace “desde hace 20 años” no es tan simple como lo que vemos en las pantallas de nuestros celulares. Miguel es “El Infalible” y por ello el Canal 10 que lidera Gustavo (Martín Seefeld) le ofrece un programa con “secretaria” (Laurita Fernández) y banda en vivo (Los Palmeras) incluidos. Luego de su primer programa, donde había anunciado noche despejada, cae un granizo que destruye la ciudad entera y él pasa a ser el hombre más odiado del país. Situación que hace que se esconda en la ciudad de Córdoba tratando de recomponer el vínculo con su hija.

Guillermo Francella hace de Francella, con sus gestos y frases de siempre, lo cual es hermoso para sus fans pero insoportable para quienes no lo tienen en un pedestal. Ansioso y desagradable pero en el fondo de buen corazón, el personaje pasa de la comedia costumbrista al melodrama en segundos, abusando de sus característicos gestos para aplausos de su propio público sediento de Pepe Argento. Con ese protagonista es imposible empatizar, narcisitas, egoísta, sobrador y luego, a raíz de una “desgracia” también en vistas de su propio ombligo, un cambio de personalidad difícil de creer. Con esto no quiero decir que no sea un buen actor, pero verlo hacer lo mismo una y otra vez, de la TV al cine, es agotador y pierde el registro de la narrativa. ¿Granizo es un tropezón en su carrera? Yo creo que sí, pero como dice el refrán, “un tropezón no es caída”. Si realmente quieren ver a Francella en una excelente interpretación, en Netflix, encuentran Mi obra maestra.

Creo que lo más criticable del film es la tonada que utilizó Romina Fernandes, hija del personaje Miguel Flores, para parecer cordobesa. Habiendo tantas actrices de esa provincia con tan lindo tonito, ¿era necesario que todo pareciera una parodia o un humorista contando un chiste con un acento mal hecho? Lo curioso es que esto no sólo sucedió con la actriz, sino que hubieron otros casos y, llama aun más la atención, cuando se sabe que parte de la producción fue de esa provincia. Pececitos sí buscaron cordobeses, pero actores no. Raro. El pez Osvaldo, en realidad fueron 8 peces distintos en CABA y otros 4 en Córdoba, siempre seguidos por un equipo especial de cuidado y adiestramiento animal, que también estuvo detrás de los perros Kiko y Simón. Francella y Fernandes tienen una buena química en escena aunque eso no llegue a ningún lugar concreto. El protagonista tiene más comunicación con su pez Osvaldo.

Como en todas las películas de este director y productora, todos los actores secundarios son muy conocidos. Martín Seefeld está muy bien, logrando un rechazo genuino del público por este personaje tan oportunista. Nicolás Scarpino también en ese asistente incondicional. Peto Menahem, ese taxista fanático que, cuando el granizo y Flores le arruinan el trabajo, su vida cambia y se vuelve un obsesivo insoportable. Su esposa María Eugenia Guerty, otro personaje que, por lo poco que aparece en pantalla, está excelente. Norman Briski en un abuelo que quiere morir, no se entiende bien a qué viene esa subtrama que queda descolgada y hasta indigna de semejante actor, pero tiene una escena hacia el final concordante con las comedias argentinas de antaño que está bien.

Granizo” en Netflix y la polémica por la tonada cordobesa: ¿es una  caricatura de cómo hablamos? | TV | La Voz del Interior

Además, aparecen famosos argentinos haciendo de ellos mismos en bolos que nadie pidió, como Antonio Laje, Luis Novaresio, Marcelo Polino, Florencia Peña, Verónica Lozano, Andy Kusnetzoff, María O’Donnell. El último personaje, como nos tiene acostumbrado Carnevale, son tomas aéreas tomadas con drones que nada suman salvo por mostrar el dinero ¿invertido? en semejante producción. La secuencia del granizo sobre la ciudad de Buenos Aires está muy bien hecha, punto para los efectos especiales y la pandemia que ayudó a poder filmar todo eso en el centro porteño.

Dejo este tema para lo último porque realmente no entiendo qué quisieron lograr, ni cómo llegaron a ello. Hay un personaje, Bernardo, que adivina el clima con métodos poco ortodoxos, que ayuda al protagonista, pero sin ningún tipo de bagaje ni explicación. Bernardo es el salvador que nadie nunca pidió.

La película tiene una estética sencilla y una puesta en escena de lo más televisiva, recordando en todo momento a un unitario y esperando el corte a publicidad pronto para tomar un respiro y seguir viéndola. La música está bien utilizada, sobre todo la presencia de Los Palmeras y la canción italiana “Felicitá”. Como mencioné antes, presupuesto es lo que sobraba, así que todos los desaciertos son pensados. No puedo creer como nadie en ningún momento de los 4 meses de rodaje dijo “che, esto no está bueno”. Por otro lado, la mixtura que no sale nada bien de melodrama, comedia costumbrista y cine catástrofe dan como resultado una historia desabrida y con chistes fáciles que ni Francella puede salvar.

Granizo se deja ver para pasar el rato, pero es mala. No encuentro otra palabra para definirla. Los mensajes sobre el cambio de paradigmas, la familia, los vínculos y volver a las raíces, no logran mover de lugar a esta historia que queda antigua. Netflix compra sólo porque las ganancias están aseguradas, el guion tiene baches de principio a fin, los personajes son vacíos de todo y Carnevale vuelve a ser un no rotundo.

Puntaje: 4/10

Escrito por Gimena Meilinger

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