Crítica sin spoilers – Porno y helado: La banda en la que todos queremos estar


Un fantástico delirio de la mano de Piroyansky llegó a Prime Video y necesitamos que todo argentino (o con alma argenta) la vea.

¿Cómo empezar a hablar de un producto tan bizarro como divertido? Una serie con un humor tan argento como particular, que requiere un poquito de paciencia al principio, pero que después, y a base de carcajadas, no se puede parar hasta terminar la temporada. Si bien es real que el humor no es para cualquiera, si éste llega a ser su estilo (sólo lo sabrán quienes prueben una cucharada de helado o unos minutos de porno), no se van a arrepentir, Piroyansky logra lo que muchos desean: hacer reír, emocionar y dejarte enganchado con un producto en el que, se nota, ellos mismos se divirtieron muchísimo.

Martín Piroyansky sigue forjando su holística y prolífica carrera, siendo actor, director y guionista, donde no hace más que demostrar su gran talento, sobre todo para la comedia. En sólo 8 capítulos esta serie logra un nivel de delirio que, si bien como dije, no es para todos, hay que aplaudir de pie a semejante genialidad. Los protagonistas están brillantes, Piro y Saralegui a la cabeza, aunque Sofi Morandi los segundea muy bien, y cuando se suma Santi Talledo, es una fiesta realmente.

Con producción de Amazon Studios, Navajo Films y Salado, Porno y helado tiene un estilo de humor pocas veces visto en ficciones nacionales y, lo mejor de todo, es que logra, a partir de un guion muy particular pero de gran calidad, convertirse en un destacado dentro de las producciones argentinas.

Pablo (Piroyansky) es un treintañero que aún vive en casa de su familia, sin un proyecto de vida definido. Su mejor amigo Ramón (Nacho Saralegui), completamente inocente, vive solo y trabaja en una cadena de venta de artículos de construcción. Ellos tienen como plan juntarse a disfrutar de ver porno mientras toman helado.

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Susana Giménez regresa a la pantalla en Porno y helado

Un día, Pablo se da cuenta que su vida sexual y amorosa cambiaría si tuviese una banda de música, lástima que ninguno de los dos sabe nada al respecto. Su suerte cambia cuando conocen a Ceci (Sofi Morandi), una estafadora que les hará creer que tienen posibilidades en el mundo de la música, de la fama y de las mujeres. La mentira se hace cada vez más grande y, por ende, más divertida con el paso de los capítulos. Situaciones muy bizarras y personajes que es mejor perderlos que encontrarlos, le dan forma a esta historia chiquita pero cumplidora por demás. Excelente manejo del ritmo y el humor para una de las mejores comedias argentinas de los últimos tiempos.

La serie se da el lujo de sumar la presencia de la icónica Susana Giménez, quien vuelve a la ficción después de muchos años para ponerse en la piel de Roxana y demostrando sus dotes para la comedia. Claro que su actuación fue parte del marketing de la serie que, aunque sabíamos que sólo iba a ser una aparición (precisamente en los episodios 6 y 7), se disfruta mucho.

Además, cuenta con un elenco lleno de magnetismo que da a cada personaje un atractivo único. Piroyansky se calza como un guante el papel de loser con sentimientos, que siempre le queda fascinante. Quienes sobresalen son Sofía Morandi e Ignacio Saralegui, quienes iniciaron sus carreras en las redes sociales y hoy demuestran su gran talento para la comedia. El resto del reparto complementa al trío protagonista. Aunque, no debemos dejar de mencionar a Santiago Talledo en el papel de Segundo, el villano LGBTQ al que no le importa nada.

Porno y helado es brillante. Tiene todo para convertirse en un gran éxito y esperemos así sea, ojalá este tipo de humor no pase desapercibido y muchos argentinos la disfruten a carcajadas.

Durante toda la serie, se siente el esfuerzo por delimitar la personalidad de cada uno de estos antihéroes, resaltando sus miserias, a través de la exageración (algo muy común en el trabajo del cineasta). Esta inverosimilitud sin ningún tipo de límite conocido juega a favor de una historia delirante con personajes con los que terminamos empatizando por alguna razón que en el comienzo no vimos venir.

Sin perder de vista jamás lo nac&pop de la propuesta, la serie encuentra a Piroyansky divagando por distintos géneros, no sólo la comedia, y acertando en todos. Su excelente narrativa permite jugar con infinitas situaciones ridículas que no son comunes en el visionado de este tipo de productos. Más allá del humor absurdo que abarca el 100% de la serie, hay muchas referencias a épocas, tribus urbanas, películas y música, lo que denota un exhaustivo trabajo.

Martín Piroyansky crea, escribe, dirige y protagoniza esta gran comedia absurda en donde nada queda librado al azar, como podría pensarse, sino que todo está milimétricamente pensado para que funcione. Encuentra su impronta con el paso de los primeros capítulos y se torna cada vez mejor. Más divertida que ver porno tomando helado.

Escrito por Gimena Meilenger

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