“El poder del perro”: el gran western de Netflix


Jane Campion se pone al hombro una adaptación de la novela homónima de Thomas Savage, en un drama en clave de western, una historia comprometida y muy fuerte.

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Entre los estrenos de Netflix en esta temporada alta, se comienzan a ver algunos que pueden llegar a sonar fuerte entre las nominaciones al Oscar. Uno es el caso de El poder del perro, que ya hizo su recorrido en Venecia, San Sebastián y Toronto. Un gran drama, un pasaje en Montana, un buen varietal de western y unas preciosas actuaciones. Todo esto dando como resultado un torbellino de sensaciones que se instalan en el espectador de principio a fin.

Phil y George Burbank son dos hermanos completamente distintos. El primero, cruel y elegante. El segundo cordial y sencillo. Phil dirige una finza y, cuando su hermano vuelve a casa con una esposa y un hijastro, Phil va a dedicarse ciegamente a atormentar sus vidas.

Para hacer que esta película funcione de maravilla, una de las claves es el trabajo de casting. Es muy complicado llevar a cabo una adaptación de una novela sumado a un género bastante en desuso en las últimas décadas. Por ello, son destacables las interpretaciones de Benedict Cumberbatch, Kirsten Dunst y Kodi Smit-McPhee. Sobre todo, Cumberbatch que se pone en la piel del maléfico Phil quien tiene una personalidad violenta y machista (que luego entendemos el porqué de sus miserias). Es hacia la mitad del relato, donde hay un giro que todo lo cambia. Ese odio atiborrado comienza a tener una “explicación” y, es ahí, donde el protagonista más se luce.

Una película necesaria para estos tiempos sórdidos de inmediatez donde las producciones audiovisuales suelen ser sólo para entretener y olvidar.

El poder del perro tiene una narrativa excepcional y una brillante puesta en escena. Una historia que va de menos a más, con un original subtexto. Aunque quien se encuentre extremadamente atento al guion podría descifrar los giros subsiguientes antes que sucedan. Los interesantes tópicos trabajados pasean por la misoginia, la violencia, el odio desmedido, las miserias humanas, la homosexualidad y su represión, entre otros.

Una puesta en escena y una banda de sonido que atraviesan la pantalla. Una película necesaria para estos tiempos sórdidos de inmediatez donde las producciones audiovisuales suelen ser sólo para entretener y olvidar. Se trata de ver un gran exponente del cine actual, al alcance de todos.

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