Falleció Alfredo Alcón, primer actor argentino


AlfredoAlconLamentamos ponerlos al corriente sobre la noticia del fallecimiento de este excelente actor argentino, quien murió el viernes 11/4 a los 84 años, en su domicilio del barrio de Palermo tras sufrir una severa complicación respiratoria, luego de haber permanecido internado desde diciembre hasta febrero por una infección intestinal que había demandado una operación.

alcon 2Para los que somos más jóvenes, es bueno recordar que este, como decimos, primer actor Nacido como Alfredo Félix Alcón Riesco en Liniers el 3 de marzo de 1930, debutó en la gran pantalla allá por 1955 en el film El amor nunca muere (elenco que encabezaba Mirtha Legrand), y desde allí protagonizó más de 40 películas, entre las que se destacan El santo de la espada (1970), basada en la novela de Ricardo Rojas sobre la vida del Libertador José de San Martín, Martín Fierro (1968), sobre el poema gauchesco de José Hernández, La maffia (1972), Los siete locos (1973) y Boquitas pintadas (1974). Encarnó también uno de los personajes del filme más taquillero de la historia del cine argentino, Nazareno Cruz y el lobo (1975), de Leonardo Favio, con un récord de 3,4 millones de espectadores

Además de participar en interminables telenovelas y ciclos de TV (sus últimas apariciones las debemos a Adrián Suar y su productora Pol-Ka), no sólo aquí, sino también en España, Alfredo fue un hombre del teatro, en donde construyó sus personajes más fuertes como Enrique IV, Hamlet, Eduardo II,  Edipo, Ricardo III, y demases clásicos del alcon 1arte dramático. Se animó a cruzar esa cuarta pared que implica este género para dirigir, y  sumar un rótulo más a su vasta experiencia, como en su última obra Final de Partida, de Samuel Beckett.

En sus últimas horas estuvo acompañado en su casa por amigos – colegas, algo que Alfredo se encargó de cultivar a lo largo de su trayectoria, reconocido por todo el ambiente como una gran persona, con sumo talento sobre el escenario y con regia humildad debajo.

El artista fue velado en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación.

Desde aquí, simplemente las condolencias a su círculo íntimo, un deseo de descanso en paz para el  Rey del arte dramático argentino y lo recordamos con una gran frase: El que se cree un maestro es un pelotudo.

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