La hipótesis urgente en Prometheus (Ridley Scott, 2012)


Como algunos de los síntomas del coronavirus, las redes sociales muchas veces dan cuenta de la pérdida de algunos sentidos. El olfato a la sospecha y el gusto por la duda, de seguro, se han visto relegados por la mirada continua de pieles filtradas en rostros despreocupados, exentos de un mundo cuya realidad pesa, y cómo. Como en un shopping center, en las redes se evitan las desavenencias, todos debemos seguir circulando, tranquilos gracias a ciertas certezas. En este sentido, la ciencia, sin duda, trabaja al servicio del sistema capitalista y las investigaciones que realmente progresan son aquellas financiadas con el fin de colocar un producto en el mercado, que seguramente será publicitado en las redes, en donde no se pondrá a duda su efecto mejorador en nuestras vidas. Seguiremos circulando entre las góndolas (materiales y virtuales) con una imagen más en la oferta. Algo más en nuestro radar del me gusta para poner en un carrito de compras.

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Como hace poco nos hemos enterado, la urgencia por lo seguro pone en marcha naves espaciales hacia otros planetas. Como en Prometheus (Ridley Scott, 2012), donde un empresario con un asertivo ejercicio de su poder contrata a dos científicos e investigadores cuya hipótesis acerca de la génesis vital en nuestro mundo le resulta cautivadora. La creación, dar vida, no se limita a la procreación humana y animal para una cultura que dispone de inteligencia artificial en computadoras, robots y androides para facilitar su existencia. ¿La vida es natural o cultural? No importa para quien la puede crear y extender la suya propia. La vida es. Punto. La cuestión es otorgarla. Pero una de estas científicas, la Dra. Elizabeth Shaw (Noomi Rapace), está interesada al punto de la pasión por tener una respuesta provisoria, y luego otra, y luego otra. Ahí radica su sentido, en su sospecha, en su duda. Es evidente que la certeza le resulta incómoda, no le alcanza. Lo que la perturba en sus sueños se traduce en sus días y se arriesga a la desenvoltura aunque eso se lleve puesto lo que alguna vez fue su proyecto. Acepta habitar la duda, aunque la ponga al límite.

¿La vida es natural o cultural? No importa para quien la puede crear y extender la suya propia. La vida es. Punto. La cuestión es otorgarla.

En Prometheus la hipótesis tiene urgencia pero no por eso se inventa fácil: el acercamiento a aquellos primeros ingenieros de la vida humana es caro porque se lo va cobrando todo. Puede ser que la hipótesis a veces aleje de la experiencia inmediata, como se ve cuando la Dra. Shaw, con su cuerpo herido a cuestas por una cesárea de urgencia, insiste con obstinada determinación en acercarse al ingeniero cautivo en busca de, una vez más, una hipótesis que le dé sentido a su penosa existencia, por más que tenga que chocar la nave.      

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