¿Qué es la “Tasa Netflix”?


No es novedad que las plataformas de streaming ya se asentaron en nuestro entorno en busca de estimular nuestros sentidos, mientras los adormecen. Pero yendo a términos de formalidad, lo concreto es que están empezando a tributar en muchos lugares del globo, sobre todo en esos países denominados serios que intentan, con esos fondos, financiar su propia producción de cine y televisión local. A este tipo de impuestos, se los comenzó a denominar “Tasa Netflix”, y a continuación te contamos dónde se está implementando.

  • Suiza comenzó a cobrar hace poco un 4% de impuestos a las plataformas digitales y con ese dinero va a promocionar la industria de la tevé y del cine. Podrán bien ayudar directamente al cine y televisión de Suiza, con patrocinios y producciones nacionales, o bien pagar un impuesto equivalente para que sea el Gobierno quien redirija esos fondos.
  • Francia ya cobra esta tasa Netflix pero de 26% e Italia del 20%. Ambos aducen intentar proteger el cine local y las producciones locales de gran formato.
  • En España pagan un 1,5% para financiar la RTVE (Radio y Televisión Española). Además de que las plataformas con ingresos superiores a los 50 millones de euros deberán destinar el 5% a financiar el cine de ese país.
  • Dinamarca aprobó un proyecto de ley el pasado 21 de mayo, que obliga a los servicios de streaming a que paguen un impuesto del 6% de sus ingresos para apoyar la producción audiovisual local. El acuerdo busca impulsar la televisión y el cine danes.
  • Portugal estas plataformas pagan 1% al Instituto del Cine y Audiovisuales.

Incluso en varios de nuestra región, las plataformas pagan sus impuestos como cualquier otra empresa. Pero los montos no se usan para producir y fomentar la industria local. En Colombia Netflix paga 19% del impuesto al valor agregado, lo mismo en Uruguay, que es de 22%.

¿Qué ocurre en nuestro país?

La situación es más parecida a los otros países de la región que a los europeos, se pagan los mismos impuestos de cualquier transacción con moneda extranjera, y al no haber alguna normativa que repare en la protección de los contenidos nacionales, los fondos no tienen una asignación específica para la financiación del sector audiovisual. Todo esto se cobra aparte del valor del servicio, al momento de hacer la transacción, es decir que las empresas transfieren esos costos directamente a sus consumidores. Repasando, tenemos:

  • Impuesto al valor agregado (IVA) del 21%
  • Impuesto a las transacciones (PAIS) del 8%
  • Impuesto por Resolución 4815/2020 del 45%
  • Impuesto tarjeta de crédito 2% (solo CABA)

Un 70% más sobre el costo del producto. Pero ninguno de todos estos impuestos se destina a financiar la producción audiovisual nacional. La Ley de Cine, del año 1994, no contempla las -ya no tan- nuevas tecnologías y cómo estas modificaron el modo en que consumimos y accedemos a bienes culturales. Incluso, poniendonos más técnicos y siguiendo a Eliseo Verón, ya no solamente lhan cambiado las condiciones de reconocimiento de series y películas, sino que también las condiciones de producción, dado que las majors ya piensan fechas de estreno de sus películas no solo para las salas, sino también para sus plataformas. Es por ello que es importante que se reestructure la Ley, sustancialmente el ítem de financiación a través de la venta o el alquiler de VHS/DVDs que debería actualizarse por las nuevas plataformas de streaming. Para que al menos algo de lo que todos pagamos sobre el precio de un servicio, en este caso una suscripción mensual, sirva para darle impulso a quienes realizan y producen bienes audiovisuales en nuestro país.

Hace poco, se logró que los fondos específicos que financian el cine no caduquen a fin de año, así que pdoríamos decir que la causa está a la defensiva. Como siempre, dependeremos de la voluntad política de nuestros representantes, y del momento histórico o agenda pública que pueda poner de relieve esta temática con la importancia que merece y pasar a la ofensiva. También será necesario insitir en el tema e intentar persuadir a la mayor cantidad de gente que esto nos conviene a todos como país. Dicho de manera más sencilla: militar la causa. Y acá estamos.

Escrito por Matías Zanetti

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