Reseña de “Supernova”: Fracasa otra vez, fracasa mejor


Una nueva miniserie bajo la dirección de Ana Katz llegó a Amazon Prime Video y a Canal 9. Supernova es una comedia dramática, realista y muy actual sobre la vida de tres amigos treintañeros en la ciudad de la furia.

Ana Katz, reconocida directora de cine (El juego de la silla, Una novia errante, Los Marziano, Mi amiga del parque, Sueño Florianópolis y El perro que no calla), ya había incursionado en el formato para TV en Terapia alternativa, la polémica serie protagonizada por Benjamín Vicuña y la China Suarez. Esta vez, es la showrunner y directora de esta historia tragicómica creada por quien también es una de las protagonistas, Johanna Chiefo.

Chiefo aclaró en varias notas que su motivación para escribirla fue crear para ella misma la oportunidad que nadie le estaba dando. Esa serie original se llama Gorda puta. Nace de un insulto que recibió y que terminó convirtiéndolo en un personaje de una historia que, al igual que ella, busca hacer lo que más ama rompiendo con muchos prejuicios. Poner una protagonista con un cuerpo no hegemónico ya es contar algo distinto y eso le agrega valor. 

La serie consta de cuatro episodios de media hora cada uno y tiene como protagonistas a, la ya mencionada, Johanna Chiefo, Carolina Kopelioff y Ruggero Pasquarelli. El elenco también incluye célebres figuras de la televisión argentina como Luis Ziembrowski, Nancy Dupláa, Inés Estévez, Marina Bellati y Diego Cremonesi. Más allá de una duración total que podría ser perfectamente la de un largometraje, Supernova tiene una estructura propia de las series y reparte bien en sus episodios, la narración y el protagonismo de los tres protagonistas.

Supernova es el viaje emocional y sexual de un trío de amigos que están cerca de los 30 años y luchan con romper el paradigma de que, a esa edad, toda la vida tiene que estar encaminada. Pues, en 2022 no es así, y también está bien. Las cosas no siempre salen como queremos pero hay que adecuarse y seguir adelante. Los cuatro capítulos empiezan con la frase “Lo intentaste. Fracasaste. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor” de Samuel Beckett y la misma sirve como carta de presentación de la propia historia. 

La trama de Supernova sucede a través de tres historias que se entrecruzan: la de Nicolasa, la de Mimí y la de June, los amigos que están pasando por distintos desequilibrios en sus vidas. La vida de Nicolasa (Chiefo), se reparte entre castings publicitarios de modelos plus size y la venta de empanadas por los negocios del barrio. Además, tiene una tensa relación con su padre y su madrastra interpretados por Luis Ziembrowski e Inés Estévez. Cuando todo parece derrumbarse, se entera de que fue seleccionada para el protagónico de una publicidad que malinterpreta lecturas sobre la gordofobia y queda inmediatamente estigmatizada como la Gorda Fruta. Por su parte, Mimí (Kopelioff) es una joven actriz e influencer que vive con su madre Elsa (Nancy Dupláa) y pasa sus días enamorada de un conocido productor televisivo que es veinticinco años más grande y está casado. A medida que crece un romance entre ellos a escondidas la tensión le hace aflorar tics nerviosos que amenazan su carrera. Por último, June (Pasquarelli) intenta sobrellevar su diabetes con técnicas no convencionales y se enamora de José (Jhonathan Padilla), el verdulero de su barrio. Mimí es, además, prima de Nicolasa y amiga de June. Los tres comparten juntos muchas de las cosas que les suceden. Primero se describen individualmente, para luego ir convergiendo las historias en una sola que retrata la amistad, la resiliencia y la empatía. Cada personaje es bien distinto del otro pero conviven en armonía a través del amor y la incondicionalidad.

Johanna Chiefo se luce con todas las luces en su debut en una producción de este tamaño, además de ser creadora y productora ejecutiva. Su personaje es cálido y muy realista. Carolina Kopelioff y Ruggero Pasquarelli, los ex Disney demuestran que tienen años en TV y esta serie les sirve para exponer esa madurez.

En Supernova encontramos tres historias sencillas con las cuales es fácil sentirse identificado. Las actuaciones, tanto de los protagonistas como de las grandes estrellas secundarias, son muy buenas y naturales, mostrando lo difícil que se puede poner la vida de a ratos. 

La serie podría haberse empantanado entre tanto tema político y de agenda, como los cuerpos no hegemónicos, la discriminación, la heteronormativa, las relaciones tóxicas…pero no. Supernova no cae en ese discurso; si bien muestra lo que quiere mostrar, lo hace con altura, distinto. Los mismos conflictos son narrados desde la naturalidad del día a día y en la cotidianeidad de sus personajes que sufren (como cualquiera de nosotros) pero eligen seguir adelante, como pueden, celebrando sus pequeñas victorias.

Los capítulos son cortos, poquitos y llevaderos. Si hubiese habido más, los habríamos visto todos. Si quisieran hacer una segunda temporada, se podría tranquilamente sin que quede forzada. Es cierto que apunta a un público joven, pero la disfrutarán adultos de todas las edades ya que logra acercar a distintas generaciones en el quiebre de la treintena. Es una comedia que no evita hablar de nada, sabe que la vida no es un lecho de rosas y te lo hace saber, y esto con la inteligencia de no caer en golpes bajos.

En conclusión, Supernova es una excelente producción argentina para el mundo. Ligera, dinámica, divertida y con mensajes que invitan a reflexionar. Con el humor como puente para traspasar las situaciones dramáticas, esta serie se puede definir con una sola palabra: empatía.

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