Tres películas argentinas para no perderse


¿Existe la posibilidad de vivir en una sociedad mejor, más humana? La pregunta se deja ver en la primera película de esta lista, pero no deja de sobrevolar de alguna manera las restantes. Tal vez podamos encontrar un puntapié inicial para hallar las respuestas.

El perro que no calla

Sebastián como un personaje con una mirada diferente al comportamiento animal que la sociedad espera de un hombre y que no ajusta su ser a la imposición; ello lo lleva a un vínculo más armonioso con la sociedad y con quienes forman parte de su círculo. ¿Es posible una sociedad con más empatía? De ello trata es más reciente film de Ana Katz, que pinta de manera accidental el contexto que nos abarcó en estos dos últimos años.

El propio hermano de la directora, Daniel Katz, protagonista relata la historia mágica y misteriosa, que tiene algunos tintes dramáticos leves pese a estar revestida de los tiempos de la comedia.  Daniel comentó respecto de su personaje: “Tiene muchas cosas en común conmigo respecto de cómo me siento con el mundo”. A partir de una conexión con cierto trabajo del ridículo, el contexto de Sebastián gira a una visión que roza la realidad que nos toca vivir, y se vale de ello con herramientas varias. Una de ellas el recurso del blanco y negro a modo de impresión estética.

El punto de partida tiene un balance entre tragicómico como pintado de realidad; Sebastián trabaja tiempo completo y ello le impide ocuparse de su perra de manera adecuada. Esta situación interpela a los vecinos que, preocupados, organizan una reunión para transmitir la inquietud al protagonista, quien a partir de ese momento se encuentra con una nueva presión de vida en el andar del círculo de la subsistencia.

El elenco del film se completa con Julieta Zylberberg, Valeria Lois y Carlos Portaluppi, entre otros.

Piedra papel o tijera

Generalmente las películas basadas en obras de teatro tienen adaptaciones acordes y que hacen honor a su origen. Tal es el caso de Sangre de mi sangre, de Macarena García Lenzi, adaptada para la pantalla grande por su autora y directora junto a Martín Blousson, quien la secunda en la empresa de dirigir el film. Un espacio metafórico de encierro que aquí toma vuelo real en un thriller de seres desquiciados con todas las letras.

Los protagonistas tienen un desnivel emocional cuya visión de la realidad que los rodea se ve limitada debido a ello. Su descontrol, como una marca de comportamiento, se despliega en toda su dimensión luego del reencuentro a partir de la muerte de un padre que también parece haber tenido alguna complicación vincular para con sus descendientes. El resto se descontrola más aún con la hermana mayor que se cree a salvo hasta que descubre las marcas que el ADN no dejará ir jamás.

Los integrantes de esta familia más que disfuncional están interpretados por Valeria Giorcelli y Agustina Cerviño, como parte de la obra de teatro original, y Pablo Sigal, quien se incorporó al elenco en el film, y construyen con firmeza cruda los espasmos de locura de los hermanos adultos que juegan como infantes y ahora disfrutan de la crueldad que antes les fue impuesta. La violencia de lo que somos mostrada a través de un espejo que Alicia no se atrevería a cruzar.

Ecos de un crimen

Diego Peretti da en el clavo con su muy buen trabajo en la interpretación Julián Lemar, en Ecos de un crimen. En esta ocasión retrata a un escritor en recuperación psicológica que, acompañado por su mujer y sus hijos viaja a descansar a una casa alejada, mientras procura continuar la historia del personaje literario que lo ha llevado al éxito, El Escorpión.

La recuperación de elementos narrativos y personajes (que con claridad el cinéfilo sabrá reconocer) es una forma tan vieja como la transmisión oral misma. Cualquiera pude hacerlo, pero la verdadera transformación es lograr intensidad en un cuento absolutamente nuevo, con reglas distintas que capten atención del espectador inquieto con buen despliegue técnico y narrativo en conjunto. 

Peretti merecía hace tiempo un papel que lo colocara en un lugar en el que pudiera trabajar un rol confusamente violento y a partir del cual pudiera mostrar otras virtudes interpretativas.  Este momento le llega con la mirada fantásticamente adaptativa de Cristian Bernard, con un guión que, según palabras del propio director, le produjo no solamente encuentro emocional con las películas con las que creció; también encontró especial entusiasmo al primer contacto con la idea y la historia.

El elenco de esta excelente muestra de puro cine con vueltas de tuerca y desfile de emoción traumática ajustado a las primeras  está formado también por Julieta Cardinali, Carla Quevedo, Carola Reyna y Diego Cremonesi. Posteriormente a su paso por las salas, podrá verse a través de la plataforma HBO.

Escrito por Gastón Dufour

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